Sentado ante una estatua de yeso, el psicólogo clínico teoriza: "Dios no existe. Somos una mezcla de aminoácidos, nitrógeno, carbono e hidrógeno". El investigador tiembla: luego de seis horas de tensa observación, un líquido espeso de tono rojizo invade el rostro de la imagen del Señor de las Limpias. El hombre se exalta, toma muestras, filma, vocifera... Está a punto de echar a llorar. En tres episodios está impresa en la mente del Doctor Ricardo Castañón el 14 de abril de 1995, el día en que mandó a la basura su militancia en el ateísmo científico. Tenía 46 años. Una estatua de Cristo llora. "La dueña de la imagen lo hace con la mente, me advirtieron". Lo que halló en la casa de la famila Arévalo-Urquidi superó sus expectativas académicas y cambió su vida para siempre.