La ciencia se rinde ante lo inexplicable
Milagro en Lourdes
Lourdes ha vuelto a ser testigo de un milagro. El día 11(febrero de 1999), a las 10 de la mañana, en la basílica subterránea, el obispo de Lourdes y Tarbes, Monseñor Jacques Perrier, proclamó oficialmente, durante la solemne celebración de la Jornada Mundial del Enfermo, la aprobación eclesiástica de un milagro que se produjo hace doce años en la gruta y rigurosamente comprobado por la Oficina Médica del santuario mariano. Se trataba de la curación excepcional de un hombre de 51 años de esclerosis múltiple. El hecho no tiene explicación científica según los médicos.
Es la historia de Jean-Pierre Bély, que sufría una grave forma de esclerosis múltiple, curada instantánea, completa y duraderamente. Desde 1972, Bely, casado y padre de dos hijos, enfermero de la sección de oftalmología del hospital de Angulema, comenzó a experimentar síntomas dramáticos, como expresión de la destrucción selectiva de la mielina del sistema nervioso central. El diagnóstico del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Poitiers fue claro: esclerosis múltiple.
No podía ponerse en pie
A partir de 1984, Jean-Pierre comenzó a caminar con un bastón pues sus miembros soportaban el peso de su cuerpo. Tuvo que abandonar definitivamente su trabajo. En febrero de 1985 la silla de ruedas se convirtió en el único sistema para poder moverse. De hecho, desde 1986 perdió la posibilidad de ponerse de pie.
La sorpresa tuvo lugar el 9 de octubre de 1987, durante una peregrinación al Santuario de Lourdes. Ese día, recibió el sacramento de la unción de los enfermos durante una misa en la explanada. En ese momento el señor Bély experimentó cómo lo invadía un poderoso "sentimiento de liberación y de paz" interior como nunca antes había experimentado.
A mediodía, cuando descansaba en la sala de los enfermos, experimentó una sensación de frío cada vez más fuerte hasta el punto de que se hizo casi dolorosa. A continuación, se apoderó de él una impresión de calor que se fue haciendo cada vez también más intensa y penetrante. En la noche que siguió, Bély se despertó brutalmente de un profundo sueño y, en ese momento, tuvo la sorpresa de "poder caminar por primera vez desde 1984".
Fuente: www.zenit.org

