Testimonio de Baltazar Morales
ÉL ME LIBERÓ DEL PAGANISMO Y DEL SATANISMO
Que nuestro Santo Padre Celestial le bendiga, que nuestro Señor Jesucristo le cubra con su Poderosa y Preciosa Sangre y que el Espíritu Santo siempre le guíe. Que la Siempre Virgen María le cubra con su manto lleno de amor. Que este testimonio sea para honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo y a la vez sirva para constatar el hecho del papel de María como coredentora de la salvación de la humanidad. Aún en el vientre de mi madre, se podría decir que sentía el desprecio que tenia mi padre por mí. Mi padre fue un maltratante tanto físico como en lo emocional. Era alcohólico y veterano. Mi madre era lo contrario pero nunca demostró su amor, cuando crecí le tenía que pedir los besos, pues nunca los daba por su propia cuenta. Mis padres al momento de mi nacimiento practicaban y creían en el espiritismo. Creían en una serie de supersticiones mezcladas con también rasgos de las religiones africanas. Fui bautizado católico, creo mas que por tradición que por fe. Mis padres se divorcian cuando tengía 18 meses de nacido. Crecí en un ambiente donde los espíritus guiaban, causaban daño y se comunicaban con los seres vivos. Me desarrollé con deseos de tomar venganza de mi padre, por su maltrato conmigo y el resto de la familia. A los 11 años nos mudamos a un caserío, no sabia el estigma que tienen las personas que viven en un caserío. A los catorce años me invitaron a un grupo de jóvenes para recibir catecismo y la vez para prepararlos para la confirmación. Choque entre ideas, la nueva información que recibía era que el espiritismo era satánico, mi mamá era buena con todos, repartía de lo poco que teníamos, me enseño a rezar el Padre Nuestro, ¿cómo es posible que fuera mala, cómo esa práctica podía ser dañina? Pero aún así termine las clases e hice la Primera Comunión y más tarde la confirmación. Desarrolle un gusto por lo oculto, lo sobrenatural y lo misterioso, tristemente nunca leía la Santa Biblia. Algo dentro de mí luchaba, me acercaba a la Iglesia, pero no podía estar más de tres semanas. Traté de ser monaguillo, pertenecer a la Juventud Acción Católica y hasta más tarde al Coro de la Parroquia, nunca perseveraba más allá de tres semanas. Pero pobre y necio de mí, comencé a leer sobre la gran pirámide, sobre extraterrestres hasta el punto que creía que yo era un elegido por ellos. Leía revista y libros de estos temas con el fin de tener buena información. Me aficioné entonces al tarot, a tomar mucho alcohol y caí en la trampa del enemigo. Me aficioné mucho más por las ciencias ocultas. Hasta que un día llegó a mis manos un libro titulado La Clavícula de Salomón. Lo devolví; era muy fuerte, me dije para mí. Entonces aparecieron los libros de Connie Méndez, Carlos Castaneda y comencé a estudiar una espiritualidad con metafísica. Leía sobre: budismo, hinduismo, chamanismo, cristales, paganismo, espiritismo, astrología china y todo lo esotérico que caía en mis manos. Más tarde leería los libros de Depak Chopra, Paulo Cohello, Miguel Ruiz, J.J. Benítez, Marlo Morgan, y una serie de libros de pseudo espiritualidad y estos libros decían cosas que hacían sentir muy bien al lector (al lector ignorante): Si tienes este libro en tus manos es que eres un elegido o eres uno de los que tienen una semilla sembrada por nuestro “padres espaciales”. Me inculcaban que la Iglesia Católica era una manipuladora, explotadora del hombre. Hasta leí que no había pecado ni infierno ni demonios que todo eso era para la manipulación del hombre, para mantenerlo a raya. Me convencieron a tal nivel que me juré a mí mismo no ser Católico nunca más. Pensaba que los Católicos eran unos ignorantes y los protestantes eran peores, pues eran ignorantes y fanáticos. Conocí una joven buena, con buenos principios pero era católica, me dije a mí mismo que más tarde la cambiaría, que le mostraría la verdad supuestamente revelada a mí. Me creía tan superior, veía a los religiosos como ignorantes que buscaban en otro lugar la solución de sus problemas, los veía tan débiles que inventaron a un Dios, a un Jesús, para sus necesidades emocionales.
Pero dentro de mí les envidiaba; deseaba ser como ellos, pues tenía un gran vacío. Me sentía tan sucio, entonces mi debilidad y mis complejos los cubría con un liderazgo lleno de miedo, mostraba al mundo una cosa y por dentro me moría de temor. Le daba más autoridad a los malos espíritus que a Dios. No quería reconocer la lucha que sostenía dentro de mí, pues no quería ser como los débiles religiosos. Me volví insolente con los cristianos, llegue hasta decir en forma de burla ”que me libre de los cristianos Dios, que de los ateos me libro yo” Un día luego de casado con la joven, comencé a sentirme quebrantado emocionalmente, me sentía ansioso por el trabajo. Comencé a tomar más alcohol también. En el 1997 mi esposa queda embarazada y qué alegría y qué angustia, ¿seré como mi padre? ¿ Lo maltrataré? Nace mi hijo en octubre 27 con una extraña enfermedad, que agonía, muere el 25 de diciembre de 1997. Qué dolor, sentía mucho coraje contra Dios.
Empiezo a pecar, me leen el tarot. Más tarde le soy infiel a mi esposa. Maltrato a mi esposa, me vuelvo un reflejo de mi padre. Qué dolor semejar me a él. Comienzo a violar la ley: vendo CD's pirateados, me robo la Internet, robo además la señal digital de cable, robo tiempo del trabajo. Me siento tan impuro, pero no puedo parar. Me predican a un Jesús vivo pero me molestan que me prediquen. Caigo en una depresión, comienzo a ver sombras a mi lado. Me da coraje con facilidad, mis ojos se vuelven rojos, me transformo en un ser maldiciente, mis buenos amigos me están sacando el cuerpo. Me hablan del Espíritu Santo, y como estoy rebelde con Dios me hago tatuajes en mi cuerpo, algunos anti cristianos. No creo en el amor de nadie, sólo el de mi madre y ella muere el 29 de febrero de 2004. La única que me ama se muere. En marzo 3 de 2005 tomo la decisión de quitarme la vida, no soporto vivir sin el amor de mi madre, no creo en el amor de mi esposa ni nadie mas, menos en el amor de Dios. Fui a la tumba de mi madre con dos potes de insulina, uno nuevo y uno lo había usado 2 ó 3 veces. Y me inyecté casi las 2.000 unidades de insulina, era tan cobarde que quería morir sin dolor. Comencé a las 10 de la mañana y espere hasta las 4 de la tarde y nada pasaba. Como peleé con Dios, le decía déjame morir, ¿tan malo soy que ni al infierno me quieres dejar ir? Qué Necio, estúpido soy. Volví a casa triste, frustrado,le había dejado una nota a mi esposa, pero no especificaba lo que iba a hacer (sólo insinuaba algo). Cuando le dije lo que hice, se volvió loca de dolor y le pidió a Dios que la dejara morir a ella en vez de a mi. Y comenzó un proceso en mí de reconocer su amor por mi. Fui al médico al otro día y me dio tremendo regaño y mostró lo decepcionado que estaba conmigo. Pasaron los días, en mi mente comienzo a tener pensamientos como éstos: si nací en Puerto Rico, es para ser boricua y cristiano. Si Dios hubiese querido que fuera budista o hinduista me hubiese dejado nacer en la India o si hubiese querido que no fuera católico me hubiera dejado nacer en África. Sin saberlo me estaba pasando como dice San Pablo, me estaba renovando por la mente. Empezaba a aceptar al Señor, muy tímidamente pues después de tanto que lo había criticado.
En eso llegó un amigo de Miami, vuelto al Protestantismo Evangélico, pero donde manifestaba una fe y una amistad con Jesús sorprendente, lo había conocido como un adicto a la cocaína en el caserío y estaba predicando. Una prima de él me dijo que él deseaba hablar conmigo para recordar ciertas anécdotas y verificar otras que le habían contado acerca de mí. Fui más bien retando al Espíritu Santo. Luego de charlar un rato me despedí de él y él me pide permiso para orar por mi esposa y especialmente por mí. Dije que estaba bien. Y cuando me toco el turno a mí, comencé a orar yo también. Le pedía a Jesús que viniera a mi corazón, que estaba cansado de sufrir, de la depresión y de pecar. Y el milagro ocurrió, sentí como dentro de mi pecho algo se volteaba. “Os daré un nuevo corazón, y os infundiré un espíritu nuevo; os quitaré ese corazón de piedra que ahora tenéis, y os pondré un corazón de carne”. Eze 36:26. Al yo pedir a Jesús que viniera a mi corazón no sabía que se cumpliría lo que dice Ap 3:20 ” Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.” Para honor, gloria y honra de mi Señor Jesucristo ahora soy una nueva criatura. Como dice la Palabra de Dios en 2 Co 5:17(Septuaginta) “Así que, si alguno en Cristo, nueva criatura: lo viejo ha pasado; he aquí se ha hecho nuevo todo”. Desde ese mismo momento deje los antidepresivos, me libere del habito de beber alcohol, mis gustos cambiaron, sólo oigo música cristiana, dejé de maldecir, tengo domino propio, paz, alegría, gozo en el Señor. Las sombras se alejaron de mi vida. Fui liberado por Jesús, me enamoré de Él y comencé a seguirlo, me sucedió como a Zaqueo, María Magdalena, o como Madre Teresa de Calcuta, San Francisco de Asis y San Agustín de Hipona.
Estuve como 4 meses con los evangélicos aprendiendo de la Palabra, pero sin darme cuenta ocurrió otra renovación en mi mente y comencé a rezar El Ave María y me empezaron a doler las criticas que le hacian a la Iglesia Católica, después de todo fui bautizado y confirmado en la Iglesia Católica. Hasta que un día sentí un suave aroma al salir de mi casa, como a flores y creía que era un nuevo perfume de mi esposa. Y le dije a mi esposa que ese perfume era exquisito y debería ser muy caro pues se notaba que era fino y cuál fue mi sorpresa al decir que ella no tenia perfume puesto. Se lo dije a mi suegra y ella sin temor a equivocarse me dijo que la Virgen, había pasado por mi lado. Fue a finales de septiembre ese suceso, me sentía ya incomodo en la iglesia evangélica. El 25 de septiembre volví a la Iglesia, pero no podía comulgar ese domingo porque no me había confesado, qué tristeza!!! El 30 de septiembre di parte de mi testimonio en la asamblea carismática católica de mi pueblo. Allí dijeron que al día siguiente era el Cenáculo por ser el primer sábado del mes. Había acordado ir ese sábado a arreglar el carro de mi esposa que tenia un ruido insoportable, para sorpresa nuestra el ruido se había ido y nos quedamos, como decimos los boricuas, bobo, pues decidimos ir a tomar la ultima parte del Cenáculo y tomar la Santa Misa. Pero, qué maravilla, cuando llegue me senté frente al Sagrario y sentí ese presencia en Jesús Eucaristía y comencé a llorar, lloré toda la Santa Misa y en la hora de comulgar lloré más por no poder hacerlo. Cuando termino la misa hablé con el sacerdote que la había celebrado, me confesé y para sorpresa mía dijo: ”Ven”. Fue al Sagrario y me dio a comulgar y más llore yo. Jesús me estaba esperando, ese sábado para intimar conmigo. Y desde ese día no he faltado a Misa un domingo y trato de ir a Misa 2 ó 3 veces por semana. Dios escribe recto con líneas torcidas. Gracias a nuestra madre la Siempre Virgen María, estoy donde debo de estar, donde fui bautizado, hice la primera comunión, confirmado, casado , donde me han puesto ya los Santos Oleos y donde ofrecerán algún día una Santa Misa en mi recuerdo. Estoy en mi casa, una casa rica, pero llena de riquezas espirituales, donde se reconocen a los mártires, santos y a nuestra Madre La Siempre Virgen María.
Todo esto sea para la honra, gloria y honor de Nuestro Señor Jesucristo. Que sirva de alabanza a nuestro Padre Celestial y demostración del poder del Espíritu Santo. Además como prueba de la participación de nuestra madre la Siempre Virgen María en la coredención del hombre (este caso, este servidor).
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