Pepitas de Fe
|
“Convertirnos quiere decir buscar de nuevo el perdón y la fuerza de Dios en el Sacramento de la reconciliación y así volver a empezar siempre, avanzando cada día”. Juan Pablo II |
Chispazos de Dios
|
El P. Pío era un hombre duro contra todo tipo de pecado, pero tierno y amante de la vida. Velaba sobre la santidad de la familia y multiplicaba sus oraciones en favor de las mujeres encinta y los niños. Las señoras iban a pedir su bendición sobre las criaturas que iban a nacer. A veces iban hasta pedirle el nombre que convendría poner al que nacería. Un día un oficial de la policía fue a ver al P. Pío y le dijo: - Padre, mi esposa está encinta. ¿Qué nombre le daremos al niño? - ¡Llámenlo Pío! - contestó el Padre. El oficial se llenó de alegría; pero le quedaba una dificultad: - ¿Y si es niña? - ¡Llámenlo Pío, he dicho! - Y en realidad fue un varoncito. Dos años después, el mismo oficial fue otra vez a hacer la misma consulta al P. Pío. - ¡Llámenlo Francisco! El oficial, un poco dudoso, contestó: - Padre, si nos fue bien la primera vez, ahora puede ser una niña. - Hombre de poca fe, ¡hazme caso! y otra vez fue niño. Este oficial un tiempo era un enemigo del P. Pío, contando historias y denigrando su apostolado. Luego, como tantos otros, fue a verlo por curiosidad. Entonces el P. Pío lo enfrentó con energía diciéndole: ..¿Por qué vas contando todas esas tonterías, si no me has visto nunca? ¡Primero fíjate y luego habla!" |
Servicio inactivo provisionalmente.

