Recogemos el testimonio de un legionario de María de Venezuela, que con su vida silenciosa nos estimulan a tener una experiencia de Dios.

El Sr. Emercio González, vive en el caserío de Cuencas, perteneciente a la población de Santiago del Municipio Urdaneta. Es un hombre trabajador. Desde tempranas horas comienza sus faenas propias de un agricultor, revisa detenidamente sus siembras, cuida de los animales que tiene en su pequeña finca y lleva una vida sencilla al lado de su esposa y amigos; todas estas labores las realiza encomendándose a Dios y a la Virgen. Siempre evangeliza, aún trabajando o en tiempos libres: habla de las maravillas de Dios y del amor que debemos tener a nuestra Iglesia Católica.


Su trabajo fuerte en la Iglesia se inicia en el año 1979, cuando el padre Ramón Morello, quien se encontraba de visita en Santiago, sembró en su corazón la semilla del amor a Dios y a la Virgen, en las charlas que daba para fundar la Legión de María en ese pueblo encantador. En esta oportunidad, el hermano Emercio se quedó en el Templo al finalizar la Misa, atento para escuchar la buena noticia que traía el padre Morello de Trujillo. Y se dijo: "Si estas son cosas de Dios, tenemos que escucharlas". En la charla el padre Morello comenzó a hablar de un nuevo grupo de apostolado, que tenía como fin lograr la santificación de los hogares a través del rezo del Santo Rosario; también la visita a los hogares, a enfermos e impartir el catecismo a los niños de Primera Comunión.


Lleno de emoción nos cuenta que, al llegar a su casa de una vez comenzó a reunir a su familia y vecinos para iniciar la fundación de la Legión de María. Nos relató que sintió cómo Dios y la Virgen le ayudaban, pues la mayoría de sus vecinos asistieron. Comenzaron las reuniones que en un primer momento se realizaron en la Capilla de la comunidad, pero que después por el gran número de participantes fue necesario hacerla en su casa, debido a que la Capilla era muy pequeña. En la reunión se rezaba el Rosario y poco a poco se fueron entrenando en el apostolado. Nos dijo que recibían la orientación del Preasidium madre, que funcionaba en la parroquia de Santiago.


Después de un año, en una fiesta anual de la Legión celebrada en San Lázaro, se encuentra nuevamente al Padre Morello. Le cuenta que en Cuencas se está reuniendo un grupo numeroso de personas con el propósito de fundar la Legión. El padre Morello se llena de alegría y le da el visto bueno para que se afilien a la Curia de Trujillo y reciban las debidas orientaciones.


El Sr. Emercio para ese momento no sabía leer ni escribir, pero en vista de que era necesario para poder dirigir el Preasidium, se preocupa por hacerlo. Se agilizó en la lectura y la escritura, precisamente, al evangelizar.


Sintió como la gente de su caserío cambió a raíz del trabajo que comenzó a hacer la Legión, una de las cosas que se lograron el que la gente fuera conociendo la Iglesia y que los jóvenes se acercarán más. Se construyó una Capilla más grande y todo con la generosa colaboración de la gente.


El Sr. Emercio nos cuenta cómo él quería que todos conocieran a Dios, por eso, junto con otros hermanos legionarios decidió visitar otros campos: Las Guardias, Marajabú, Estiguates, el Parchal, Las Rosas y el Alto de los Barros. Se fundaron nuevos Praesidia en la Rosas y Alto de los Barros, que hasta ahora funcionan excelentemente.


Para él los jóvenes son importantes, por eso fundó un grupo juvenil, con la finalidad de que ellos tuvieran una experiencia de Dios. Dicho grupo se transformó más tarde en Praesidium Juvenil.


Nos cuenta este insigne hombre que "Cuando fuimos conociendo la Legión de María, nos dimos cuenta que era necesario decirle a la gente que a los que no les nacía ser legionarios debían buscar el movimiento de apostolado donde sintieran mejor el encuentro con Dios. Así fue como se fundó el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y la Sociedad de San Isidro. Lo importante es poder extender el Reino de Dios".


"La evangelización y organización en nuestra Iglesia, también nos ayudó a luchar por mejorar las condiciones de vida de la comunidad: vías de penetración, electrificación, sistema de riego y el acueducto.


Lo que más me ha llenado en la Iglesia es saborear la Palabra de Dios y alimentarme del Cuerpo de Cristo. También, cuando el Padre José Gregorio me mandó hacer unos retiros para que ayudara como Ministro Extraordinario de la Eucaristía. Considero que el Sacramento de la Reconciliación es fundamental para podernos mantener en las cosas de Dios y el comulgar dominicalmente, es vivir en gracia y tener la fuerza espiritual para llevar a Cristo a los demás".


Pudimos sentir que es un hombre lleno de Dios. Su testimonio de vida es un motivo para que muchos se sientan llamados a trabajar en la Iglesia, para construir la nueva Civilización del Amor.