TV muestra primeros testigos de fe de los regímenes comunistas en Europa
ROMA, 27 Mar. 02 (ACI).- En un revelador reportaje televisivo sobre los testigos de fe del Siglo XX en la Europa del Este, la Agencia católica Fides, dio a conocer los primeros resultados de una serie de investigaciones orientadas a recuperar la memoria de los miles de católicos que se sacrificaron en esa época negra de la historia mundial.
“¿Cuándo pedirán perdón los dirigentes comunistas que en el pasado siglo se han manchado con la sangre de tantos creyentes?”, se pregunta el reportaje de Fidea, y señala que “con demasiada prisa el hombre ha cerrado el segundo milenio y ha cancelado a la vez el pasado, dentro de la ilusión de construir un futuro mejor sin conocer sus raíces”.
Los sobrevivientes de este exterminio de masa por odio a la fe, sin embargo, no están dispuestos a guardar silencio y señalan que no se puede olvidar, “ciertamente no para alimentar nuevos odios y rencores”, desde el momento en que de los 200.000 supervivientes de los campos de concentración, ninguno ha buscado nunca venganza.
Algunos testimonios
Fides ofrece algunos testimonios, como el de Irina Ivanova Sofroninckaja, laica rusa que fue encarcelada por no revelar los nombres de los sacerdotes y de los obispos clandestinos; el salesiano eslovaco Jazet Izatovic, que trabajaba como operario de día y de noche enseñaba en la clandestinidad a los futuros sacerdotes; el polaco Alojzy Soltys, que escondía en su granero libros religiosos e imágenes sagradas que luego se introducían clandestinamente en Eslovaquia.
Según la agencia, estos son sólo algunos de los 60 testimonios inéditos de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que mantuvieron viva la fe católica en 9 países del Este europeo durante la larga dominación comunista, soportando arrestos, amenazas, torturas y vejaciones de todo género.
Conmovedor programa televisivo
Después de un año de trabajo, los testimonios han sido recogidos en un programa televisivo titulado “Cristo en el frío del Este: las catacumbas del siglo XX y el martirio de la Iglesia del silencio, desde la Revolución de Octubre al 2000” producido por la Radiotelevión Italiana y que se transmitirá en dos capítulos: el Viernes Santo, 29 de marzo, justo después del Vía Crucis del Papa en el Coliseo, y el viernes 5 de abril.
Los textos y la dirección son de Luca de Mata, autor de diversos programas televisivos realizados por iniciativa del Comité Central del Gran Jubileo del año 2000.
La guía ideal del programa son los viajes de Juan Pablo II a los países del Este europeo: se parte de la puerta de Brandeburgo y del muro de Berlín, símbolo de la opresión de los deseos de libertad y de paz, para llegar luego a Eslovaquia, Rumanía, Lituania, Albania, Ucrania, hasta el viaje más reciente a Kazakistán.
Trascurren así, junto al del Papa, los testimonios de quien a menudo ha mirado a la muerte cara a cara con tal de no renegar de su propia fe: torturas psicológicas como poner a los hijos en contra de los padres o espiar con micrófonos escondidos las lecciones de catecismo, pero sobre todo físicas: golpizas, días enteros sin poder comer ni dormir, fusilamientos, campos de “reeducación”.
Testimonios de fuego
Mons. Christo Proykov, Esarca Apostólico de Bulgaria, da su propio testimonio al recordar cómo tiene grabado en la mente “el miedo, el susto de mis padres cuando se llevaban a los sacerdotes a la prisión y llovían las condenas sobre los católicos. Hubo sacerdotes condenados a muerte y fusilados”.
“Trascurrieron más de 10 años sin curas, sin seminarios, sin ninguna libertad religiosa. En un cierto momento hicieron salir a los curas y las monjas de las prisiones: estaban en condiciones terribles, enfermos, sin fuerzas, muchos murieron enseguida”, sigue diciendo el Prelado; y revela que “allí nació mi vocación de dar mi vida a la Iglesia”. “Inicié mi preparación en la Iglesia del Silencio. La Iglesia es una madre que ha recibido muchos golpes en la historia, pero también es un yunque que ha gastado muchos martillos. Hoy vivimos todos tiempos nuevos. El futuro pertenece a la Iglesia porque Cristo dijo: ‘yo estoy con vosotros hasta el final de los tiempos...’”
Sor Clara Laslau, de Monasterio de Santa Agnes en Bucarest, recuerda su arresto: “Nos llevaron al Ministerio del Interior en donde permanecimos durante todo el tiempo de los interrogatorios. Allí se estableció el proceso y siempre allí fui torturada. Eran un capitán y un lugarteniente.
El primero tenía la punta de las botas de hierro, con las que me golpeaba y... me pegaba también con los puños. Me pegó hasta tal punto que la piel se me hinchó de tal manera que se rompió. Una vez esta tortura duró desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Con un puñetazo me rompió el tímpano del oído izquierdo, por el que desde entonces no oigo.
Lo peor fue cuando, al obstinarme a no hablar, el lugarteniente fue a cerrar las cortinas y el capitán me golpeó en el corazón tan fuerte que sentí cómo la sangre me caía de la boca. El 11 de abril de 1952, sin pruebas, fui procesada y condenada a 15 años de cárcel por alta traición...”

