A los tres días, fui a visitarlo y ¡cuál no sería mi asombro, cuando constaté que Justo tenía abundante carne, donde antes sólo se veía una especie de caverna! Y era carne tierna y rosada como la de un recién nacido. Me quedé boquiabierto, preso de escalofrío. Al quinto día, Justo volvió a su condición de salud más que normal.
"Hay saber dudar cuando sea necesario, tener certeza cuando sea necesario, someterse cuando sea necesario. Quien no hace eso no entiende la fuerza de la razón". Pascal.