“Había un Restaurante de la Cadena ‘Sister’s Chicken’ en Maumee, Ohio, y yo era un adolescente. Trabajaba allí como cocinero, hasta que me echaron. Ahora, doce años después, soy el Director Local de un Centro de Miles Jesu en Phoenix, Arizona. Miles Jesu es una Orden Misionera Católica Internacional. Obviamente mi vida cambió bastante. Este cambio empezó hace trece años, cuando me dieron un puñetazo en la cara en el centro de la ciudad de Toledo, Ohio.
Cuando tenía alrededor de ocho años, recuerdo que rezaba el Rosario con mi madre y mis hermanos. Durante el Rosario, varios de nosotros, los niños, teníamos la costumbre de tumbarnos en el suelo con los brazos abiertos como Jesús en la Cruz. Yo ponía la cara contra la alfombra, boca abajo, lo que me provocaba picor, pero no me movía hasta que terminaba el Rosario. Yo no sabía por qué hacía esto, pero sentía que para acercarme a Dios tenía que hacer sacrificios. De algún modo quería disminuir el dolor por el que Jesús tuvo que pasar en la Cruz
A esa edad yo tenía en mi mente que quería ser Sacerdote cuando fuera mayor. A medida que pasaron los años fui cambiando de parecer muchas veces, desde querer ser bombero, policía, veterinario, médico, hasta que en la Escuela Secundaria decidí que quería ser arquitecto, olvidando por completo lo de que quería ser Sacerdote. Durante estos años todavía seguía yendo a Misa los domingos, pero de manera rutinaria, y no como algo que realmente quisiera hacer.
A la conflictiva edad de 16 años, empecé a trabajar e hice nuevos amigos que me influenciaron mucho. Trabajé en el Restaurante ‘Sister’s Chicken’ durante aproximadamente un año. ¡Caramba! Era mi primer trabajo serio. Cocinaba, limpiaba, y tomaba algunas comandas. Al cabo de aproximadamente diez meses de estar trabajando allí, cambiaron a la subdirectora. La nueva subdirectora se llamaba Sue, y a mí enseguida empezó a caerme mal. Sin ocultar mis sentimientos hacia Sue, empecé a hacerle cosas insultantes a sus espaldas, e incluso en su propia cara, hasta que un par de meses después me echaron.
Fue en este trabajo donde me hice muy amigo de Chris. Chris era un chico divertido y a mí me gustaba su compañía. Poco después Chris me invitó a ir al centro de Toledo y me presentó a algunos de sus amigos. Desafortunadamente a estos otros amigos suyos les gustaba fumar droga. Me integré en el grupo, y poco tiempo después también a mí me gustaba fumar droga. Me hice consumidor habitual de marihuana, y tuvo sus consecuencias para mi vida desde todos los puntos de vista.
A medida que me iba integrando cada vez más en el escenario de la droga, fue justo por esta época cuando le dije a mi madre que no quería ir a Misa. Me quejé de que la Misa no significaba nada para mí. Ella me dijo que si yo era Católico tenía que ir a Misa. De modo que le dije ‘¡Está bien, entonces no soy Católico, soy sólo Cristiano y no voy a ir más a Misa!’. Con esto abandoné totalmente la práctica de la Fe Católica.
Una noche, con mis nuevos amigos, fuimos a un lugar llamado ”The Wall” (‘La Pared’), que hacía referencia a una canción de Pink Floyd. Fumamos algo de droga, y un poco colocados, volvimos andando a la casa de uno de los chicos. En el camino, un coche con cinco chicos dentro, nos pasó, y uno de ellos nos gritó por la ventanilla. Nosotros le gritamos también sin saber, en aquel momento, realmente lo que hacíamos. Un par de minutos después los chicos del coche se presentaron y nos rodearon. El más corpulento de ellos empezó a empujar a todos. Pegó a Chris en la cara y entonces, sin previo aviso se giró hacia mí y me dio un par de puñetazos en el ojo. ¡Yo le di un empujón y salí corriendo para salvarme!. Es curioso como Dios utilizó una cosa tan ridícula como ésta para empezar a llamarme de nuevo hacia Él.
Aquella noche mi vida empezó a cambiar. Tumbado en la cama pensaba una y otra vez el porqué aquel chico me había pegado a mí, mientras que a los demás sólo les había empujado. ¿Por qué me ha dado un puñetazo? Entonces empecé a pensar que, tal vez, Dios me estaba diciendo algo. Quizás Dios me estaba diciendo “¡Estúpido, basta ya! ¡Vas a arruinar tu vida!” Esto fue suficiente para que me decidiera a dejar de salir con este nuevo grupo de amigos que acababa de conocer”.
Tomado de vocationinfo.com

