UN OBISPO DIFERENTE
Fulton J.Sheen (1895-1979) fue quizás el prelado católico más ampliamente aclamado y querido del siglo XX. Desde su infancia en Peoria, Illinois (USA) deseó servir a Dios como sacerdote. A esta vocación se unió luego la forma de expresarla que configuraría su vida: extender el evangelio utilizando la radio, la televisión y el libro. Para ello estudió intensamente: obtuvo el diploma de la Universidad Católica de la que en los años 20 sería profesor: se graduó en medicina por la Universidad de Lovaina, Bélgica, que luego le entregó el Premio Internacional de Filosofía Cardenal Mercier. También asistió a la Sorbona de Paría y recibió un doctorado del Colegio Angelico de Roma.
El obispo Sheen fue un maestro de gran influencia en los medios, con un impacto de amplio alcance en nuestra cultura. Como primer orador regular del primer programa de radio de la NBC los domingo, Catholic Hour (La hora católica) recibía unas seis mil cartas por día de los oyentes, un tercio de los cuales, aproximadamente, no eran católicos. Pionero en la televisión cuando el medio estaba empezando a ganar popularidad, puso en las ondas la serie enormemente popular Life is Worth Living, (La vida vale la Pena vivirla) de 1951 a 1957, además de otras tres series televisivas subsiguientes. Participó en el Concilio Vaticano II, fue arzobispo de Newport y director de la Sociedad Misionera Mundial para la Propagación de la Fe. Penetrante profesor de filosofía, el obispo Sheen consiguió reconocimineto internacional por sus récords de ventas de libros, sus columnas periodísticas y sus apariciones en conferencia en todo el mundo.
"Mis queridos hermanos en Cristo, en Cristo crucificado". Ese fue el comienzo de una de las últimas homilías que pronunción un día de Viernes Santo. Cristo fue siempre el centro de la vida del obispo Sheen y a medida que su vida se acercaba a su término, la cruz tomó un lugar más central en su vida y obra. Narra el obispo en su autobiografía cómo su amor por Cristo le ayudó a superar el miedo al sufrimiento hasta el punto de apodar a la cruz de Cristo su "autobiografía" en alusión a lo identificado que se sentía a Cristo y su misión.Muchas personas se acercaron a Cristo por su medio: desde miembros de alto rango del partido comunista a gentes anónimas, pobres y humildes

