Las Islas Marías. Sí. A algunos nos suena a cárcel, a criminales de siete homicidios para arriba, a gente altamente peligrosa, a seres desalmados purgando su condena, perpetua las más de las veces... Una cárcel “natural”, sin paredes, donde la inmensidad del Océano Pacífico le trunca a cualquiera las ganas de escaparse.
Durante más de treinta años vivió aquí un preso. Un preso más. Que comía como cualquier otro preso. Sujeto a las leyes de la prisión. Privado de su libertad. Encerrado. Ninguna diferencia. Bueno, una. Este preso... era voluntario.
Sí. Lo que oyes. Un preso voluntario. Quiere decir que a él nunca le capturó un comando especializado de la Policía después de incontables meses de búsqueda. Quiere decir que no llegó amarrado ni custodiado por seis fornidos guardias de seguridad. Quiere decir que ningún juez le condenó a cadena perpetua en las Islas Marías. Quiere decir que ni mató ni robó ni nada que se le parezca. Preso voluntario.
Su nombre: Juan Manuel Martínez. Su apodo: el Padre Trampitas. Sí. Un sacerdote católico.
Tan preso que cuando el Papa Juan Pablo II visitaba por primera vez México en 1979, el P. Trampitas solicitó al Jefe de la cárcel un permiso especial para ir a alguna de las ciudades por donde el Papa iba a pasar. El permiso se atoró a medio camino y nunca llegó. Y se quedó sin ver al Papa. Él, que era sacerdote. Sacerdote hecho preso voluntariamente. Con todas sus consecuencias.
Numerosos hombres de siete homicidios para arriba, mujeres purgando una larga condena por sus crímenes... pudieron encontrar a Dios y morir en paz gracias al testimonio y labor del P. Trampitas.
Un sacerdote preso voluntario cuyas cenizas están ahí, presas entre los presos de hoy y de mañana.
“Venid benditos de mi Padre, porque estuve en la cárcel y vinisteis a visitarme.”
Arturo Guerra, catholic.net
Las siuientes historias nos la cuenta el propio Padre Trampitas:
Pancho valentino fue aquel asesino que mató al padre Juan Holand Tavernier en la capilla de la Virgen de Fátima
En la colonia Roma, era un luchador, muy conocido yo una vez lo vi levantar un hombre de 75 kilos y lo levantó 16 veces, muy fuerte, cuando llegó allá me saludo de esta forma:
- Yo soy Pancho Valentino, el Mata Curas. ¡Jeeee!
Y yo le dije:
- Pues mira, yo soy el Padre Trampas, el que mata a los matacuras y no te me enchueques porque te lleva la ......
Por muchos años no nos hablábamos, pasaron los años y lo puse de bibliotecario, pasaba todos los días a dar la primera misa, que tenia costumbre celebrar a las 7:00 de la mañana,
- Buenos días, Pancho
Me daba una mirada despectiva, ni siquiera me respondía, a veces echaba algún
escupitajo, así me respondía, después de varios años en una pasada que di, me dice:
-Oiga padre trampitas, perdón la indiscreción padre ¿Es cierto que usted desciende de familia judía?
-¿Y qué?, ¿Te duele?
-No,no,no,no, no se me mosquee padre, no se me mosquee padre, es una simple pregunta porque yo quiero mucho a los judíos.
- Bueno pos quiéreme
Y desde entonces empezó a asomarse a la misa, a los cuantos días me regalo un cuadro que lo tiene el Padre Gálvez , se lo regale al Padre Gálvez, donde está el Cristo de David inclinado y la sangre de Cristo cayendo sobre las Islas Marías y atrás le puso:
“Al bueno y humano sacerdote Padre Trampitas quien sembró en mi alma el amor a Cristo, creo que mi Redentor vive y en el cielo lo veré, firma Pancho Valentino”
Había un preso inglés, se acerca y me dice:
-Oye Padre Trampitas cuídate de Pancho Valentino por que anoche me invitó para matarte. Yo no quise aceptar, porque a ti te debo la salud de mi esposa y mis hijos.
-Está bien, le dije.
Era un día 2 de enero, estaba yo escribiendo mis cartas ahí en la sacristía, oí que dieron el toque de queda, que en ese tiempo lo daban a las 8:30 PM. Todos deben estar en sus celdas, en sus barracas, al rato tocaron la puerta, yo dije adelante, entra Pancho Valentino y se para por un lado y me dice:
-Buenas noches
-Buenas noches Pancho
-¿Estamos solos?
-Nomás Dios está con nosotros
Cierra la puerta y con una voz despectiva y fuerte dice:
-Vámonos, camine, vamos al sagrario
Miren, créanme dije, ya me llegó la hora, pero miren sentí tal gozo, porque es una
cosa que le he pedido a Dios morir en la prisión, y que mi tumba se levante entre las tumbas de prisión que muchos han volado al cielo. Dije, ya llegó la hora, dije. Tanto que le dije a Nuestro Señor, Señor te prometo no meter las manos para defenderme, camine y le dije a nuestro señor, acepta mi sangre y mi vida para salvación de todos los prisioneros a los actuales y los que vengan después, no tiene valor mi sangre pero tu se la darás.
Llegamos frente al sagrario y le dije:
-Ya estamos aquí Pancho, ¿Qué querías?
Se quedaba mirándome, mirándome, me aventaba, me aventaba , porque al padre Holand Tavernier lo aventó para que el padre corriese, lo cogió de los pies y lo jalo y se le echo encima y así fue como lo ahorco y me aventaba, y le dije:
-No mira Pancho, ¿Qué es lo que quieres?
-¡Pues enséñeme como usted dice que ora con Dios!, ¿Cómo se ora?, ¡Dígame ya!, ja ja ja
-No Pancho, eso no, ya dime a lo que vienes Pancho.
Me llené de un gran valor, como nunca de alegría una emoción que sentía tan grande ya podemos decir que ya tocaba el cielo porque estaba allí la Virgen de Guadalupe que
yo la había colocado allí, el sagrario, el altar, donde varias veces había pedido esa gracia, y morir aquí, pues todos los factores cooperaban a sentirme pues ya casi en la gloria, de veras.
-Mira Pancho ya se a lo que vienes, lo que has de hacer hazlo pronto, te prometo no meter las manos para defenderme.
Entonces me miró, se quedo mirando a la Virgen de Guadalupe, y miren yo vi cuando el semblante de aquel hombre cambio, la expresión de su rostro, se quedo mirando a la Virgen de Guadalupe y dice:
-¡No!, ¡Ya no Madrecita!, ¡Ya no Madrecita!, ¡Ya no Madre de Dios! ¡Ayúdame!
Y yo creí que iba a lanzarse sobre mí, apreté las manos detrás de mí, pero no, se fue contra el sagrario, lo golpeaba.
-Señor, Dios, perdón, perdóname Señor, perdóname Señor, Señor Dios del Perdón, perdóname Señor. En este momento, hace 10 años un santo sacerdote tuyo expiraba entre mis manos asesinas.
Y sí, era el 2 de enero cuando hizo el asesinato aquí hace 10 años.
- Mátame si quieres señor, pero perdóname.
Mira, aquel hombre no lloraba, bramaba, rugía como un león herido.
-Mátame si quieres Señor, pero perdóname y ayúdame Padre
Yo caí de rodillas ahí también, yo que esperaba la muerte, me encontré con un abismo de misericordia, no más que caer de rodillas.
Y yo le dije al Señor, Señor Dios mío tú no desprecies al corazón conscripto y humillado acuérdate también cuando yo te juré seguirte, cuando yo también fui tu perseguidor y te juré seguir, en delante de mi madre.
Ya aquellos, unos 20 minutos de misericordia cuando ya di la absolución, miré sentí que me levantaba, como si mis brazos se movían, no se como decir.
Al día siguiente ahí va a comulgar, y entonces uno de los presos me dice:
-Padre oí sonaron las campanas gordas en el cielo, porque comulgo Pancho Valentino
Y le dije:
-Si hubieras estado aquí anoche, hubieras escuchado los sonoros bronces de los cielos tocando alegría, por un pecador que se arrepiente según la promesa de Cristo.
Desde entonces asistía a la misa de rodillas, no se sentaba, de rodillas porque estaba delante de Dios.
La homilía del Domingo toda la escuchaba de rodillas, porque estaba oyendo la palabra de Dios.
Cuando iba a confesarse me hacía una señal y me decía:
-Padre, una enjuagadita, una enjuagadita
De puebla me llego un telegrama, donde me pedían palanca para unos Cursillos de Cristiandad, estaba conmigo Pancho y le dije:
-Mira Pancho
-¿Qué que es eso de palanca?
-Mmm que tú vas a ofrecer comuniones, misas, pues algo que te cueste, o algo piadoso, para que aquellos hombres que se juntan allá encuentren a Cristo como tú lo encontraste aquí.
-Ah, pues está gueno
-Les voy a decir que tú ofreces 3 meses todos tus sufrimientos
-Buenooooo, pero padre, ¿Cuáles sufrimientos?, mire padre se lo digo en verdad, desde que conocí a Cristo ya no hay sufrimiento para mí padre. Antes cuando me mandaban al corte de la penca, me mandaban a la piedra, o a los hornos de cal o a rajar leña, esos trabajos forzados, iba maldiciendo desde a mi madre hasta a Dios, maldiciendo pero iba, maldiciendo pero tenía que hacerlo, ahora padre, cuando me mandan a esos lugares a trabajar, mire voy con gozo, con gusto, porque voy a tener algo que ofrecerle a Cristo.
Vean ustedes, miren, se fabricó una cruz que pesaba como 70 kilos de palo prieto, todos los viernes subía el cerro y bajaba con la cruz, y baja una vuelta a toda la isla en una bicicleta de doble tracción y amarraba la cruz son 60 kilómetros, le decían El Loco, mira El Loco , claro un cambio tan notable era El Loco.
El 24 de octubre, Dios le llamó, esa mañana había ido a comulgar y se fué a confesar allá a mi casa, había comenzado a padecer unos ataques epilépticos sin contorción ninguna, duraba sin sentido como unos 10 minutos, pues le dio el ataque cuando estaba dormido, se le vino la cena y murió asfixiado, amaneció el 25 de octubre amaneció ya en el cielo.
Otros testimonios de P. Juan Manuel Martínez:
Testimonio relatado por el Padre Juan Manuel Martínez "Padre Trampitas"
Cuando me separe de la fundición, me dice uno de mis ayudantes
-Oye corazón - todavía no me decían Trampas-
-Es es cierto que te vas a trabajar a la fundición a Monterrey
-Sí
- Llévame contigo hombre, tú eres buen cuate
-Mira, te voy a decir la verdad, me voy a estudiar para sacerdote, me voy a Estados Unidos a estudiar para sacerdote
- ¿Queeeee?, Tú para sacerdoteeeee
Pues él me había visto como había apedreado a un sacerdote en la calle Libertad Cruz con Santa Bárbara, y el que salió más descalabrado fue el que después fue Obispo de Sonora Juan Navarrete, y me dice:
-¿Tú para sacerdoteeeeee? Oye pues te diré como dijo Dimas: “Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino.
Bueno, pasaron años, le decíamos el Perro Pelón porque no tenía ni un pelo en la cabeza, una enfermedad le había dejado calvo, nomás un mechón blanco cerca del ojo derecho, de manera que era inconfundible aquel hombre. Pasaron años, después que me ordené sacerdote, en mi primera misa, generalmente se hacen dos listas una de vivos y otra de difuntos, y me acordé de él y lo puse en los vivos, a Juan el Perro Pelón y en difuntos a Juan el Perro Pelón por si ya se murió, pues que descanse.
Volvieron a pasar años y al año 73 cuando vine a Aguascalientes a celebrar mis bodas de oro, en el mismo templo que yo había apedreado para gloria de Dios, después de la celebración, mi sobrino me llevo a hacer un recorrido por la ciudad y viendo las mejoras que había hecho Olivares Santana cuando fue gobernador de Aguascalientes y me llevó por una calle que va a dar al Parían, pasó una torca cargada, llena y recio y dio vuelta al mercado, en el momento bajaba un señor de la banqueta, y la troca se lo llevó, se cogió de la plataforma, lo arrastró, pero como la torca dio vuelta a la izquierda, cayo en el suelo y la rueda de atrás casi le separo la rueda del tronco. No se movió, así se quedo, yo estaba como a unos siete metros de distancia en el carro de mi sobrino, brinqué y llegué con la indulgencia plenaria, la Bendición Papal, a la Virgen del Carmen se lo puse.
Y llegar
n los reporteros, tomado nota, unos midiendo los pasos que había de la anqueta hasta donde estaba el cadáver, entonces decían ¿pero como se llama?, ¿comó se llama?, se acerca uno y dice:
-Ah yo lo conozco, es un borrachito que hace mandados aquí en el mercado
-Sí pero, ¿Cómo se llama?
-Pos no sé, le dicen Juan el Perro Pelón
Inmediatamente me fui sobre el cadáver y al bajarle la cachucha vi que sí, que era el mismo, y les dije:
-Hace 53 años que este hombre me dijo “acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”
Esto ya no puede ser coincidencia ya no, esto es una providencia de Dios, de seguro este hombre me dijo eso muy de corazón “Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino” y Dios ha de haber dicho “Así será” y eso se cumplió después de 53 años... Gloria, de veras Gloria a Dios.
Victoria, una presa en las islas Marías
Testimonio relatado por el Padre Juan Manuel Martínez "Padre Trampitas"
Buueno ahora de una mujer, una de las presas que tenía, "Victoria", porque las mujeres,aaaaaayyyyy, aaaaayyyy llegamos a tener 121 presas, aaayyy esas si son malas heeee aaayyy mamá, yo creo que hasta el diablo les tiene miedo, yo creo que hasta el diablo cuando va a tocar una de esas mujeres primero se encomienda a Dios, para ni salir descolado, bueno de recién llegado yo, como en el año 49, había una de ellas, chaparrita, muy mona por cierto se paseaba por ahí, y cuando veía que se le quedaban mirando
-¿Qué miras?
-¡Hombre ni siquiera te miro!
-¡Cómo no!
Y sale la pedrada, era zurda y muy buen picher, la mandaron a un lugar del aserradero donde en ese tiempo estaban allá las que tenían de 7 homicidios para arriba. La mandaron para allá, pero allá no había separación de presos y presas, todos juntos, y de allá dijeron: “sáquela de aquí, porque nos mata o la matamos, ya nos tiene a 3 descalabrados”, bueno, ese día ofrecí la misa por Victoria y le dije a Nuestro Señor: “Señor, llévatela, porque ya no la aguantamos aquí a ver si tu la aguantas por allá (jajajaja) , salí de la misa y me puse a un lado del nuevo hospital que estaba en construcción, de 3 pisos muy alto y voy viendo que viene Victoria y le dije:
- Hey, Victoria, ¿te viniste del campamento sin permiso verdad?
-Sí, ¿y qué?
-No no no no, pásale, pásale mira están haciendo las curaciones arriba de la azotea porque nomás allá hay agua, súbete y no te vayas a pelear heee,
-No padrecito, si a mi no me gusta el pleito, pero si me buscan hallan hheee
Se subió, al ratito de haber subido, comencé a oír: “hijo de esto......tu madre”, dije, ya se esta peleando esta vieja, lo primero que le digo es lo primero que hace y estaba yo mirando para arriba y que voy viéndola venir por el aire, miren dio una vuelta y cayo de espaldas en el cemento y ppaasss ahí quedo, tanto que le dije a nuestro Señor, así no quedamos (jajaja) yo tanto que le había dicho que muriera en gracia de Dios, así no quedamos, ya la envolvieron en una alfombra y la llevaron a donde iba a ser la sala de urgencias, la pusieron en unas mesas y llego el Doctor la estaba mirando, en estado de coma, respiraba, y me dijo “no tiene remedio” yo creo que tiene todos los huesos quebrados ahí se la dejo, está bueno y en estado de coma, otra ves a la Virgen de Guadalupe, miren nunca se me hecha para atrás mi Reina, Madrecita Linda, mira pocas veces te pido como esta Madre, mira mis lagrimas te ofrezco todo.
La voy viendo que abre los ojos
-Oye Victoria mira, no vengo a decirte que te confieses eh, vengo a decirte que en unos cuantos minutos, no horas, minutos, estarás ante el tribunal de Dios
-Y ¿qué jijos de......le importa? (jajajaj) ¡Hay que fea mirada! Le relampagueaban los ojos, ¿qué jojos le importa?, ¡Lárguese!
Y yo, no hallaba que decirle, me acorde que ella me había dicho que había sido educada con unas monjitas en un orfanato y le dije:
-Oye victoria, mira piensa tu niñez, ¿te acuerdas cuando estuviste en un internado de niñas pobres en un orfanatorio? De seguro que comulgabas ¿verdad?
-¡Claro!, sino me bajaban las notas, monjas hijas....
Y comenzó hacer recuerdo, pero me acordé que me había dicho que había sido congregante de la Virgen María, miren, eso me dio mucha seguridad, porque una congregante fiel, la Virgen se encarga de todo y le dije:
-Mira Victoria, también me dijiste que habías sido congregante de la Virgen María ¿verdad?
-Sí ¿y qué?
-No, de seguro que cuando recibiste la medalla hiciste una buena confesión y comulgaste bien
-Pues puede ser que sí
Comenzó a cambiar
-Oye, y ¿cantaban en la congregación verdad? ¿Cantaban el Bendita sea
tu Pureza?
Lo primero que se me venia a la cabeza era lo que le preguntaba y miren como que en alas del recuerdo se traslado a su niñez y me dice:
-Y a tres voces padre, viera que bonito
-Ah, ¿y como termina?
Y comenzó a recordar
-No me dejes Madre mía, no me dejes Madre mía
-Repítelo Victoria! Esta es la hora en que la Virgen María te va a pagar, esa comunión
cuando recibiste tu medalla, cuando te consagraste a ella.
Y comienza
-No me dejes Madre mía, no me dejes Madre mía,.
Me arrebata el Cristo..........
-Padre, ¿todavía estoy viva? Confiéseme padre. No me dejes Madre mía.
Válgame Dios ella lloraba y yo lloraba también, le dije:
-Ofrécele tu vida que ya va a terminar
-Sí padre, no me dejes Madre mía, no me dejes Madre mía.
Y mientras tanto dándole la absolución, cuando acabe de darle la absolución vi que comenzó a disminuir la intensidad de su voz, se quedó nomás diciendo "no me dejes Madre mía", movía los labios y ya no pronunciaba, se quedó ahí murió.
Un preso llamado Pablo
Testimonio relatado por el Padre Juan Manuel Martínez "Padre Trampitas"
Lo que quiero, mi intención proyectar la misericordia de Cristo para los grandes pecadores, habrán oído que ya cumplí 31 años de prisionero en las Islas Marías, sin sueldo ninguno y sujeto a las leyes de la prisión, pero yo lo que quiero es dar a conocer como se porta Cristo allá en aquella prisión.
Muchos saben que esta prisión es de lo mas terrible, yo recuerdo haberlos visto llegar amarrados, después de varias horas de barco, no podían ni moverse, aquí el cuello ensangrentado, con la soga que estaba amarrada, en esos momentos estaba adentro yo, y oí cantar el Alabare, Alabare, Alabare al señor, me acuerdo como unos de mis muchachos se convirtió nada mas con ese canto dijo el nombre de Él para Gloria de Dios.
Era Pablo, un blasfemo de veras, hablaba contra la Virgen Maria daban ganas de romperle la boca aquel bruto, hablaba contra la Virgen Maria, pero mire, se gozaba, la trataba como una mujer cualquiera de la calle, muchos no lo querían por blasfemo, yo le decía:
-¡Oye pablo!, ¿Tu porqué no vas a la iglesia?
-¡No, son tisnaderas esas, a mi tráigame una marihuana, tráigame dinero! no esas cosas¿ paque sirven?
Una ocasión iba yo a visitar un campamento llamado Aserradero, está como a 14 Km. de donde yo vivía, entonces vi en la playa, -una playa llamada Chapingo- vi como unos cuarenta o más hombres, descansando ya, serian como las 10 de la mañana, baje con mi pistolero que siempre me acompaña.
- Buenos días muchachos
- Buenos días Tatita
Unos me dicen Tatita, otros Padre Trampitas.
-¿Qué están haciendo?, ¿ya terminaron su melga?
Melga es la tarea que tienen que hacer.
-Sí ya
-Pues vamos cantando muchachos
-No padrecito, ¿pero como vamos a cantar?, usted sabe bien que nos esta llevando la consonante de nada(jajajaja) como vamos a cantar?
-¡Si hombre! ¿cómo no? hombre ¡acuérdense de como le cantaron a la Virgen de Guadalupe el día de su santo! aquel versito del dolor, ¿quién lo repite?
Y uno dice
-¡Yo lo se!, pues dice: “Si buscas en este mundo quien te cante el dolor, en estas islas Marías encontraras ese amor”
-Pues vamolas cantando
- Pero padre. Bueno que le preguntamos a usted, ¿usted es prisionero como nosotros verdad?
-Exactamente ¡Gracias a Dios!
-¿A usted le dan de comer lo mismo que nos dan a nosotros?
-Exactamente, ese es mi pago,
-Bueno, ¿desde cuándo no le dan carne?
-Bueno sí, hace más de dos meses que no nos dan carne
-¿Ahí esta! ¿y quiere que cantemos?
-¡Pues vamos cantando hombre!
-Bueno pues y ¿qué cantamos?
-Lo que oyen ustedes todas las mañanas, como los despierto, con el “Alabare, Alabare, Alabare al señor”, ya todos lo saben.
Porque miren, antes cuando yo llegue, nos despertaban a las 3:30 de la mañana, la corneta y unos rieles tocando ahí y nos gritaban: “¡arriba hijos de.... se acabo la buena vida hijos ...! , bueno, así empezábamos el día, maldiciendo, ahora no, me levanto a las 4:15, a las 5 de la mañana estoy en mi aparato poderosísimo que se oye a 2 Km. de distancia, muy poderoso, gracias a limosnas que me han dado, hago que pigan el reloj de kinwichs allá son las doce del día y acá en las Islas Marías son las 4:00 de la mañana.
Entonces les dije:
-Un día más de vida es un día más cerca de cristo
Hice todo el ofrecimiento
-Ahora si vamos a cantar el Alabare, ¡y todos vamos a cantar! ¿si?
Bueno y ahí estaba Pablo, entonces mi pistolero dice:
-Bueno muchachos con todo el gaznate abrir, es hijo de ...... el que no cante en voz alta, ¿lo oyes Pablo?
-Pues claro que si lo oigo
-¿Vas a cantar en voz alta verdad?
-Claro, yo no quiero ser hijo de esa señora (jajajaja).
Y comienzan “Alabare, Alabare, Alabare” , haaayyy pero ¿cómo estaría yo?, me sentía en la Gloria, créanme, se me afiguraba una columna de incienso bendito que subía, más de cuarenta hombres a la orilla de la playa cantando el Alabare, oigan, eso era una cosa imponente, y yo le dije a nuestro Señor: “ Señor, - con lagrimas le dije- haz un milagro Señor, para que crean en ti mis muchachos, Señor haz un milagro, que se vea tu poder, en cualquier forma pero que se vea tu poder, que se vea que tu escuchas el canto de ellos, a mi cóbrame lo que quieras señor pero haz un milagro.
Pues mire, acabamos de cantar y Pablo estaba ahí con las manos así, encendido, encendido, yo le dije: "¿qué te pasa Pablo?¿te duele algo?", me daba una mirada y baja los ojos, muchachos -le dije a los demás- mira como esta Pablo.
Llegaban y le decían: ¿qué te pasa manito?, ¿qué te pasa? ¿qué te duele?, los miraba y bajaba la vista, me acerque yo y le golpie la espalda y le dije: Pablo ¿te duele algo?.
Entonces sí rompió en .....
-Sí padre, ¡me duele el alma padre!, yo nunca había alabado a Dios hasta este momento padre, ¡yo quiero ser bueno!,
Pero miren un mar de lagrimas, me conmuevo porque el recordar es vivir no cabe duda.
-¡Quiero ser bueno padre!
Y vuelve con los demás que estaban ahí.
-Muchachos perdonen el mal ejemplo que les he dado durante doce años que tengo aquí con ustedes
Y los demás muchachos
-Ya veras Pablo vas a ser un hijo predilecto de la Madre de Dios
-Jamás volveré a maldecir a la Santísima Virgen Maria
Era una cosa verdaderamente hermosísima
-Bueno hijo lo que tienes que hacer en confesarte para que tengas una vida.
En caliente -me dice- en caliente vamos.
Nos fuimos abajo de un cedro -le dije- siéntaten no padre, yo de rodillas y usted de pie de pie.
¿Cómo estaría yo de feliz? ¿cómo estaría yo de feliz?, aquella cara que muchas veces me daban ganas de destrozarla por blasfemo, hecho un mar de lagrimas, confesando sus pecados, mira nuestro Señor en esos casos le da una luz sobrenatural, si vieran con que integridad hacen su confesión casi sin preguntarle, y ahí tienen a Pablo comulgando muy devoto, se acabó el otro, es un hombre bueno.

