Pepitas de Fe

“Temo a Dios, y después de Dios temo principalmente al que no le teme.”
Muslih-Ud-Din Saadi

Nunca el hombre ha disfrutado tanto como en este tiempo, pero tampoco ha sido tan infeliz como hoy. Queriendo ser el más libre de las criaturas, se ha condenado a sí mismo a ser el más esclavo de todos los seres. En el nombre de la libertad asesina a mansalva mediante el aborto. En el nombre de la libertad se ha dejado atrapar por el placer sin límites, por el sexo sin límites, por la pornografía sin límites. No queriendo aceptar a Dios, adora ciegamente al ídolo del dinero, de la diversión, de la botella, de la droga, de la televisión, del lujo. Renegando a Jesucristo se arrodilla groseramente ante los dioses de los famosos, de los deportistas de élite. Somos incapaces de rezar un padrenuestro pero nos pasamos horas interminables ante la televisión escuchando el último chisme de nuestro artista favorito.
No queremos saber nada de Dios ni de la Iglesia. Nos son profundamente antipáticos. ¿Y sabéis por qué? Porque son el espejo en el que no deseamos mirarnos. Si lo hiciéramos veríamos el rostro de nuestro corazón, nuestra piel seca y arrugada, la frente rastrillada por surcos profundos como puñaladas, bajo los ojos dos inmensas bolsas como buches de paloma. Arreglar todo eso supondría una cirugía muy costosa, ponernos a dieta de eremita, renunciar a los placeres de la mesa, sudar hasta la extenuación a lomos de una bicicleta o en la pista de atletismo. Demasiado esfuerzo. En lugar de poner los remedios para recuperar la juventud y la belleza perdida, preferimos romper el espejo e ignorar que existe. Por eso no nos gusta ni Dios ni la Iglesia: es el rostro duplicado que nos recuerda lo feos que somos por dentro.
Pero algunos han empezado a romper las cadenas que le atan al aborto, a la homosexualidad, a la droga. Desandando esos nudos que les amordazaban, han comenzado a ser verdaderamente libres.

Del Aborto
De la Eutanasia
De la Homosexualidad
Del Alcoholismo
De las Drogas

Servicio inactivo provisionalmente.